El futuro inmediato, sostenibilidad con #CucharasDeSalud por el #DMDN

Este año, con motivo de la celebración del Día Mundial del Dietista-Nutricionista, el Consejo General de Dietistas- Nutricionistas de España (CGD-NE) y la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN) (a día de hoy Academia Española de Nutrición y Dietética) han organizado, entre otras, dos actividades divulgativas para visibilizar la figura del Dietista-Nutricionista y promover el consumo de legumbres entre la población como herramienta para mejorar la salud y contribuir a desarrollar una alimentación sana y sostenible. Estas son: “Blogueros con el #DMDN” y “Por unas buenas legumbres, I Concurso de Recetas Gastronómicas“.

¿Que por qué legumbres? Porque 2016 es el Año Internacional de las Legumbres por la Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). Así que vamos a hacer un recordatorio sobre qué son: semillas secas de plantas leguminosas que se distinguen de las semillas oleaginosas de leguminosas por su bajo contenido de grasa; lo que incluye a leguminosas de grano: judías secas, lentejas, garbanzos, vezas y yeros (las dos últimas de consumo animal) y proteaginosas: guisantes secos, altramuz dulce, habas y haboncillos.

Porque hay que saber y hacer saber que hay vida más allá de lentejas (y variedades: beluga, pardiña, puy y armuña), garbanzos (y variedades: castellano, blanco lechoso, venoso andaluz, chamad y pedrosillano) y alubias (y variedades: alubia blanca de riñón, caparró, garrafó, judión de la granja, negrilla, palmeña jaspeada y tolosana), sin tener que cruzar ningún charco, local y no sólo en comida caliente.

Sabemos que las dietas basadas en el consumo de verduras, frutas, hortalizas, cereales y legumbres presentan unas emisiones de gases de efecto invernadero más bajas, siempre teniendo en cuenta la excepción de los transportados a largas distancias y el procesado, que los productos de origen animal (incluyendo productos lácteos). Sabemos que es más barato producir 1 kg de proteína vegetal frente a la animal, que consumimos menos agua, que se enriquece el suelo (fuente).

La población occidental está poco preocupada y concienciada sobre los efectos de sus elecciones alimentarias diarias en el medio ambiente. Ahora. En el mañana próximo, después de que todas las alarmas hayan sonado y lleven tiempo haciéndolo, cuando nos llevemos las manos a la cabeza, querremos lograr reducciones a gran escala del impacto de la dieta en nuestro entorno. Y no sólo querremos estabilizar los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero, sino también querremos optimizar el uso de la tierra cultivable. A la de ¡ya!. Y darle un empujón (explotar) al sector cuaternario, el de investigación, desarrollo e innovación, para optimizar los tres primeros sin haber tocado el quinario, el de educación y cultura.

La mejora en la producción de legumbres requiere necesariamente un enfoque integral, no sólo para hacer frente a las tensiones que afectan directamente a la cosecha, sino también para poder integrar los factores externos que perjudican a la producción en última instancia, al igual que la competencia con otros cultivos, la disponibilidad de insumos y las oportunidades de mercado (que no todo es exportación). Deberíamos movilizar y establecer redes globales y regionales con científicos y actores de la industria para poder acelerar la colaboración hacia la mejora de la productividad y la sostenibilidad de las legumbres, y contemplar una estrategia dirigida a la población, más y menos desfavorecida para, al menos, frenar el hambre y la epidemia de la obesidad, o alguna, que ahora cojeamos de ambas.

En el Foro Global sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición se puso de relieve la necesidad de optimizar el potencial de las legumbres, de crear un entorno más amplio de apoyo para los agricultores. Todas las partes interesadas deben participar en el desarrollo e implementación de las políticas, ya que existe una fuerte competencia, particularmente, por parte de los cereales, puesto que son más rentables y a menudo se opta por cultivar legumbres en condiciones de secano (con bajos rendimientos). Los agricultores, en su gran mayoría, no están dispuestos a cultivarlas en condiciones de riego debido a esos rendimientos más altos y unos beneficios económicos a corto plazo mayores.

Además, las legumbres han recibido poca financiación y apoyo de las políticas agroalimentarias, que se ve traducido en una necesidad imperante de promover su consumo. El planeta requiere del desarrollo de una estrategia multisectorial y multinivel que otorgue prioridad a los intereses de los países en desarrollo. Debe centrarse la atención en establecer vínculos con el mercado, en estabilizar los ingresos para los productores internos y en incorporar legumbres en los programas de ayuda alimentaria que abordan la malnutrición crónica.

Porque hace falta concienciar, aquí y allá, y hace falta una mayor sinergia entre la educación ambiental y la educación alimentaria. Porque debemos dejar de mirarnos el ombligo y levantar la vista para ver qué sucede a nuestro alrededor, en otros países, qué sucede con nuestro entorno más cercano y lejano.

Y vendrá un pacto, un acuerdo de cambio en el patrón de dieta para un beneficio global. Y esto, aunque no lo parezca, es un futuro inmediato.

Y no hemos venido a decir lo buenas que son las legumbres. Este post pretende ser un llamamiento al estudiante medio universitario, alimentado a base de pasta, tomate y atún y las tapas de Granada; a esas familias que se excusan en no tener tiempo para cocinar, porque todos sabemos que abrir un bote de garbanzos, enjuagar bien, cortar verduras frescas y mezclar con aceite de oliva es tarea de la gente de Master Chef; y a ese anciano, que se le llena la boca de “qué buen potaje me comería ahora” y “es que ya no comemos como lo hacíamos antes”.

Porque construir un futuro más sostenible está en nuestras manos. Y las y los Dietistas- Nutricionistas tienen un papel fundamental, como investigadores, docentes, como asesores de industria y nuevos productos, como actores en prevención y promoción de la salud, como gestores de restauración colectiva. Somos una gran herramienta para generar el cambio.

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¿Y qué hacer aquí y ahora? Consumirlas.

Silvia Lorente (Clínica de Nutrición – Sylvia L.B), Marta González (Come Para Nutrirte), Adriana Pallás (en Mi Menú Diario), Laura Perezábad (La Gacetilla del Alimento), Luis Aguilar (El nutricionista ateo) y Silvia Zaragoza (Silvia Zaragoza Nutricionista) nos comentan aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí sus propiedades nutricionales y curiosidades. Porque han formado parte de la historia y debemos educar y visibilizarlas (Victoria Martínez, Help the dietitian y Luis Cabañas, Como Cuando Como).

¿Que cómo comerlas?

Aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquíaquí y aquí, Leticia García (A bocados nutrición), Carolina Pérez (Consulta de Nutrición Carolina), Mª Antonia Puigrós, Mª Ángeles Cano (Ca Geles), Verónica Jiménez (Lo que comas hoy, lo serás mañana),  Ana Amengual (Biografía de un plato), Raquel Bernácer (Alimentarte – Raquel Bernácer), María Isabel Cordero e Isabel Mª Hernández, nos muestran algunas recetas y tips para cocinarlas.

¡Y vendrán más! Así que estad atentos a los hashtags #DMDN y #CucharasDeSalud.

Y gracias a los que lo habéis creado, a los que habéis contribuido y a los que toman el relevo.

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